Historia Fotografía

Cuando la fotografía ya no es la verdad

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06 octubre 2015

"Creer es mucho más cómodo que dudar. La duda implica una actitud crítica activa, mientras que creer es algo pasivo." Joan Fontcuberta

La primera fotografía conocida “vista desde la ventana en Le gras” tomada por Joseph Niépce en 1826 da fe de un momento y un espacio real y verdadero. Desde ese instante la fotografía se reconoció como un testimonio fehaciente de lo real, una copia verídica de un espacio-tiempo. El realismo de lo fotográfico, fue lo que interesó desde el primer momento a la etnografía, la antropología y a las ciencias naturales y médicas para hacer registro y documentación de sus procesos de información, investigación y constatación de procesos y datos. Es también una de las causas por las que las artes plásticas se desplazaron desde el naturalismo, el realismo y lo figurativo a nuevas búsquedas y creaciones como el impresionismo, el expresionismo y demás ismos en los siglos XIX y XX. La fotografía también aporto al nacimiento del cine como registro de lo real hacia 1895. El espacio de la realidad y la verosimilitud quedó entonces en manos de la fotografía y el documentalismo. Quién podría negar que lo que estaba viendo como imagen no correspondía a lo real?

 

Pero los fotógrafos pronto aprendieron el arte del engaño, así como los pintores recreaban a príncipes, reyes y cardenales haciéndolos más bellos, grandes y jóvenes de lo que eran en realidad, así la fotografía como imagen social también cae en la trampa del engaño. Son famosas las fotos alteradas, con personajes borrados, alterados o incorporados según los intereses políticos, económicos, religiosos o sociales. Y es que el solo hecho de escoger un ángulo de toma, definir un enfoque, editar una foto, ya se está haciendo participe de un criterio de selección, sin hablar de cómo se utiliza una imagen al ser publicada, pues un titular, un pie de foto o al lado de que texto va, ya implica una intensión y un objetivo por parte de un editor o de una dirección. Es decir el uso de la imagen no tiene nada de ingenuo ni desinteresado. Una historia que demuestra como la imagen es creíble y manipulable en su uso social es la del famoso cosmonauta ruso Iván Istochnikov, el cosmonauta que nunca existió, historia creada y difundida por Joan Fontcuberta y que dejó al descubierto como las masas son manipuladas fácilmente por los medios ante la contundencia de la imagen. 

Hoy día con el desarrollo tecnológico del mundo de la imagen, lo fotográfico es más difícil de encontrarlo en su estado puro. La publicidad, la moda, las modelos, los productos, las campañas solo dejan una huella ínfima de lo fotográfico. La intervención digital, los efectos, la postproducción y la interactividad crean imágenes de un mundo hiperrealista e inexistente. Tal vez la Reportería y el documentalismo siguen siendo fieles a la imagen como testimonio de lo verdadero, aunque la edición y el montaje pueden llevarnos a historias manipuladas, o si no, veamos las reseñas de las guerras y las noticias cotidianas donde la fragmentación y la descontextualización las hacen extrañas pero creíbles por las masas.

Cuantas cosas que damos por ciertas y que hemos visto con nuestros propios ojos no han existido, ni han sucedido, solo han sido un imaginario creado por alguien, con algún extraño interés y con un interesado propósito, porque “creer es más cómodo que dudar” y tiene menos implicaciones añadiría yo.

Jairo Santa-Director programas de Fotografía y Producción Visual.

Publicado en la revista Enfoque Visual

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