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RUVEN AFANADOR - Espejo de la desnudez

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26 noviembre 2015

Jairo Santa (Director programas de Fotografía y Producción Visual LCI Bogotá)

Tener la exposición “Yo seré tu espejo” en nuestra escuela LCI- Bogotá es un privilegio y un verdadero orgullo para nuestra comunidad académica. Gracias al Museo de Arte Moderno, a Ruven Afanador y a la profesora Sandra Merchán por su diligente tarea. Convertir esta exposición en un hecho y en una visión cotidiana va muy acorde con la labor pedagógica y académica como es la generosidad de compartir el conocimiento, la creación y la experiencia.

Viendo la obra de Ruven Afanador recuerdo las esculturas inacabadas de Miguel Ángel. En una mole de mármol puede verse pedazos de cuerpos y objetos perfectos que buscan salir como crisálidas a una nueva vida. Siempre me ha impresionado cómo este artista sabía exactamente en qué lugar y proporción estaban esos fragmentos de cuerpos y expresiones. Era como si solo bastara quitarles una roca envolvente para encontrarles su esencia y entregarlos a la vida. Tal vez lo mismo pasa con los pintores, quizás el lienzo blanco solo sea una envoltura, un velo que esconde infinitas imágenes, colores y formas. Cuando miro las fotografías de Ruven Afanador pienso que su lente y su ojo no hacen más que desnudar con la luz cualquier artificio, vestimenta o máscara que tenga el personaje. Creo que para Ruven la luz es un cincel que quita lo innecesario, como el agua limpia los tintes ordinarios dejando los rastros fundamentales, los tintes verdaderos.

Pienso también en los antiguos retratistas, aquellos que con sus daguerrotipos realizaban los primeros retratos de forma artesanal y laboriosa. El milagro de la fotografía apenas estaba naciendo y ante la poca sensibilidad de las placas las sesiones eran interminables y los expectantes modelos pasaban horas para obtener su mágico retrato. Qué sentir, qué pensar que un ojo, una lente, te observe durante infinitos minutos donde no puedes moverte para que tu imagen no se convierta en una sombra o en un fantasma? La magia de aquella mirada estática permanece en los siglos de aquellos personajes posando apoyados en extraños aparatos aparentando una falsa comodidad y estatus, en esas mujeres posando en una desnudes cándida y desafiante. Tal vez Ruven conserva en el tiempo esa mirada profunda y fija sobre sus personajes. Ya sabemos que la imagen de hoy es el documento del mañana y Ruven con su obra presente se convierte en un fotógrafo de hoy y en un biógrafo hacia el futuro.

Ante la pregunta que se renueva cada día: ¿Qué es la fotografía? Ruven nos ofrece infinitas respuestas. Creo que él va por muchos senderos buscando y dejando huellas, acaso no es esa la labor de un creador? Para el artista ningún tema, ninguna técnica, ninguna estética son un final, simplemente son un pretexto, una posibilidad. Es esa observación caleidoscópica, es esa mirada de la otredad, de lo sagrado, lo profano y lo humano lo que puede convertir a Afanador en un personaje polémico o incomodo. Cual rotulo puede tener? Es un fotógrafo de moda?, un retratista? O simplemente es un “autor de la imagen” que no permite encasillamientos y rotulaciones y en eso consiste su esencia. Esa es la fascinación que nos provoca. Ser diferente en un mundo que se quiere rotular y homogenizar. Lo que sorprende es su inmensidad y riqueza en medio de una sencillez y franqueza que nos hace avergonzar de nuestros mundos cotidianos discursivos y avariciosos. Con su obra hace valido el precepto de Irvin Penn de que algunas veces “menos es más”.

Ruven puede recordarnos ese barroco español sensual y moralista en blanco y negro tratando de ocultar formas provocativas donde la carne se oprime y se lacera convirtiéndolas en ese “extraño y oscuro objeto del deseo” o la desnudes libre y transparente de los artistas renacentistas imaginándonos como dioses desposeídos de culpas y aceptándonos en una materialidad de cuerpos tal vez más pesados y vencidos que los espíritus libres y volátiles a los que pertenecen.

Sus personajes son iconos poderosos y reconocibles pero también seres anónimos en su oficio, es la búsqueda de la huella humana que ha dejado existencias vividas en el arte y los oficios. Renuncia a los contextos, a los espacios ambientales, a los habitats, los quiere en su esencia, en su desnudez. Busca seres con historias y vidas que realmente merezcan contarse. Actores, actrices, toreros, bailarines, cantaoras, modelos, músicos, cantantes. Por algo esta exposición se llama “yo seré tu espejo”.

Pero el mundo de Ruven no es solo de claros-oscuros, su universo también está lleno de colores desde los delicados y suaves tonos hasta la exuberancia cromática del Caribe del cual se reconoce descendiente, su creación es entonces una obra amplia, abierta, sin temores. Es la obra de un artista culto, sensible, inquieto y por lo tanto un artista en evolución que nos augura nuevas obras e imágenes donde pensamos ya no había más. Esa es la sensibilidad y don del fotógrafo, ver lo que los demás no pueden ver.

Muchas gracias.

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